
Pabellón de España, en la Expo de Zaragoza 2008, las altísimas "columnas" de cerámica pretendían recordar a enormes tallos de bambú (?).Recuerda que las fotografías de este blog tienen Derechos de Autor.

Pabellón de España, en la Expo de Zaragoza 2008, las altísimas "columnas" de cerámica pretendían recordar a enormes tallos de bambú (?).
Dos de los nuevos puentes de la ciudad, con motivo de la última Exposición Universal, celebrada en Zaragoza durante el verano de 2008.
Una preciosa ciudad, una bonita noche, un util tripode y una grata compañía -no necesariamente en este orden- logran hermosas imágenes para el recuerdo.
La luz de mediodía en invierno hace navegar a la Basílica del Pilar por lás caudalosas aguas del Ebro.
Solo la torre del lado NorOeste de la Basílica es visitable, por el módico precio de 2,5€ un viejo ascensor de metal, y su amable ascensorista, ambos impecablemente ataviados, te suben a una de sus torres; tras el ascensor aun nos esperan más de 100 escalones, empinados y estrechos, en tramos tan angostos, como su escalera de caracol, que una persona sola dificilmente logra caminar. La ciudad se observa atraves de pequeñas ventanas acristaladas a 80 metros de altura (la Giralda alcanza los 97,5 m., aunque sus vistas no resultan tan impactantes).
La Basílica de Nuestra Señora la Virgen del Pilar, en Zaragoza, una vista diferente: de arriba a abajo.
A escasos metros de la Basílica, en la misma plaza, la Virgen del Pilar comparte protagonismo con esta singular "torre", inclinada hacia el norte, recordándonos al famoso monumento italiano. Este edificio ni siquiera figura en las guias o mapas turísticos de la ciudad, algo que me cuesta comprender.
Puesto de moda, en los últimos años, por exitosas películas de animación norteamericanas, los Lemures ya contaban, gracias a su carismática mirada, con gran éxito entre los visitantes a parques zoológicos y similares.
Sus grandes y brillantes ojos, sumados a la casi humana posición que adoptan durante la vigilancia de sus madrigueras, y la inocencia que desprenden, hacen de él un entrañable animal desbordante de simpatía.
El simpático "perrito de las praderas", imprudentemente confiado con el ser humano, continua con su almuerzo para deleite de curiosos.
Quieto, observante, incluso amenazante, clava su mirada en ti y continua inmovil, como un fantasma en el bosque; casi podría parecer una escultura colorista.
El Peine del Viento, obra del artista Chillida, a los pies del monte Igeldo, centro de congregación de turistas y curiosos, cuenta con tres obras del escultor y un divertido "secador" que utiliza la fuerza de las olas para crear impresionantes sonidos y rafagas de viento.
La obra de Chillida es omnipresente en San sebastian como en Bilbao.
El Monte Igeldo, desde la playa de la Concha, en San Sebastian, y el funicular (funicularra), que por 2,50€ te sube a la cima, eso si, patrocinado por Coca-Cola.