
A Cualquier hora y desde cualquier lugar... Madrid es unico.
La arena acariciaba mis pies y me entregaba el calor que los primeros rayos del sol de agosto le concedió esa mañana. La calidez de su blanca y fina arena daba paso a las más frias y cristalinas aguas que mojaron mis pies en años.
barcas y gaviotas se alternaban con bañistas y rayos de sol.
Cualquier pequeño rincon era bueno para llamarlo "playa" y sacarse el poco calor que la brisa de mediodia nos daba.
En Finesterre no termina el mundo, comienza un paraiso (fotografía abajo)