

Solo la torre del lado NorOeste de la
Basílica es visitable, por el módico precio de 2,5€ un viejo ascensor de metal, y su amable ascensorista, ambos impecablemente ataviados, te suben a una de sus torres; tras el ascensor aun nos esperan más de 100 escalones, empinados y estrechos, en tramos tan angostos, como su escalera de caracol, que una persona sola dificilmente logra caminar. La ciudad se observa atraves de pequeñas ventanas acristaladas a 80 metros de altura (la
Giralda alcanza los 97,5 m., aunque sus vistas no resultan tan impactantes).
Subir vale la pena, las vistas lo merecen.
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