Una curiosa ballena -echa de hierros, tuercas, chapa y tornillos- preside el estanque principal del más bonito parque de Las Rozas de Madrid, el Parque París.
El sol en el agua, tu mirada en el agua... empiezas a sentir como el agua ahora brota en ti, en tus ojos.
Un pasillo...
"Casas colgadas", eternamente asomadas, tu desgracia convertida en centro de atencion. Lo que un día será tu tumba es en vida tu mayor belleza.
rocas, piedras, madera... cierro los ojos, los abro... mis vaqueros son armadura y mi camara una lanza, solo el tendido eléctrico me recuerda que sigo en el presente.
Cada calle es el pasadizo a un paisaje distinto, un mundo nuevo... cuanta historia en este pasadizo, cuantos besos robados a medianoche...
La palabra escrita, los libros, son el monumento a la memoria, la conservación eterna de nuestras experiencias, pensamientos...


La arena acariciaba mis pies y me entregaba el calor que los primeros rayos del sol de agosto le concedió esa mañana.
La calidez de su blanca y fina arena daba paso a las más frias y cristalinas aguas que mojaron mis pies en años.
barcas y gaviotas se alternaban con bañistas y rayos de sol.
Cualquier pequeño rincon era bueno para llamarlo "playa" y sacarse el poco calor que la brisa de mediodia nos daba.
En Finesterre no termina el mundo, comienza un paraiso (fotografía abajo)

